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Pintura
Cuando hablamos de pinturas lo más habitual es que nos vengan a la mente las diferentes paredes de nuestra casa o de la estancia donde pasamos más tiempo. El proceso de pintar se complica un poco cuando hablamos de pintura de fachadas.

Si nos disponemos a cambiar el color o simplemente a renovar la pintura de una fachada tenemos que tener en cuenta ciertos aspectos que no tienen tanta importancia en zonas interiores. Algunas de las cosas que tendremos que tener en cuenta serán los tipos de pintura, la climatología del lugar, etc…

Si vivimos en lugares muy lluviosos o por el contrario nuestra fachada recibe luz solar durante una gran cantidad de horas al día la pintura elegida deberá adaptarse a esta situación. Para tomar la mejor decisión os recomendamos que sabiendo la fachada que vamos a pintar y conociendo sus características pidamos consejo a los profesionales de la pintura.

Hoy en el blog de Grupo BPP vamos a hacer un repaso por los aspectos que no podemos olvidar a la hora de pintar una fachada si queremos hacerlo nosotros mismos. ¡No te pierdas este post!

Cómo pintar la fachada paso a paso

Lo habitual es que queramos empezar a llenar las paredes del nuevo color que hayamos elegido, pero lo primero que tenemos que tener en cuenta es tener a mano todas las herramientas que vamos a necesitar antes de comenzar. Ahora si arrancamos con los pasos a seguir para la pintura de fachadas:

Prepara la zona de trabajo

Lo primero que tenemos que hacer es preparar toda la zona que vamos a pintar, esto quiere decir que es necesario quitar todos los objetos que puedan molestar como pueden ser maceteros o cualquier cosa que sobre salga de la pared. También es importante, para lograr el resultado buscado, proteger todas las zonas que no se pueden quitar para evitar así mancharlas o pintarlas.

Una vez apartado y protegido todo lo que no queremos tocar llega el momento de dejar la pared en perfectas condiciones para que la pintura se aplique perfectamente. Para que esto sea posible lo ideal es alisar la pared antes de comenzar con la pintura, además es importante utilizar masilla para acabar con los pequeños orificios y grietas que pueda tener la pared.


Aunque alisarla es importante no debemos olvidarnos de eliminar el salitre que puede haber pegado a las paredes. Esto se produce debido a la humedad que habitualmente es mayor en las zonas exteriores y afecta en mayor medida a las fachadas. Para terminar con la preparación de la pared, solo nos quedará delimitar con cinta de carrocero las zonas que vamos a pintar o marcar bien hasta dónde llegará cada color si es que vamos a utilizar más de uno.

Aplica una capa de imprimación

Una vez tenemos la fachada a punto es importante comenzar con la aplicación de una capa de imprimación. Existen diferentes tipos de imprimación, por lo que tendremos que buscar el que mejor se adapte a las características de la pared que tengamos delante. Para tomar la decisión correcta en este aspecto es importante consultar con una tienda de pinturas. Una vez aplicada la imprimación es muy importante que la dejemos secar completamente antes de comenzar a aplicar la pintura.

Una vez controlado todo lo anterior llega el momento de abrir la pintura para exteriores. Lo primero que tenemos que hacer es, siguiendo las instrucciones del fabricante, realizar la mezcla para conseguir los colores de pintura para exteriores que deseemos. Es importante recordar que si el trabajo se alarga debemos mezclar cada cierto tiempo la pintura. Con todo ya preparado podemos empezar a darle color a nuestra fachada. Lo más recomendable es comenzar por los bordes avanzando hacia el centro y utilizando en primer lugar el color que vaya a predominar.

Como hemos comentado anteriormente con el tema de la imprimación es muy importante que tras aplicar una capa de pintura la dejemos secar totalmente, independientemente de si queremos darle una segunda capa o de si queremos utilizar otro color sobre el predominante.

En la pintura de fachadas, lo que más cuenta es el detalle

Una vez hemos pintado las zonas más grandes no es mala idea utilizar un pincel para darle color a los detalles y remates. En el caso de querer pintar también puertas y ventanas lo ideal es hacerlo por separado si estas se pueden desmontar para obtener un mejor resultado.

Cuando ya vamos viendo el final de nuestro trabajo tenemos que acordarnos de la cinta de carrocero que deberíamos tener delimitando las zonas a pintar. La mejor opción es quitarla antes de que la pintura comience a endurecerse ya que si lo hacemos es muy probable que nos llevemos parte de esta pintura recién aplicada estropeando nuestro trabajo.

De esta manera ya habríamos terminado con la fachada y si todo ha salido bien nos habremos ahorrado unos euros. A pesar de este posible ahorro si la superficie a pintar es demasiado grande o el trabajo que buscamos es demasiado complejo os recomendamos que pidáis ayuda a un profesional.

Sobre la pintura de fachadas, ¿añadirías algún consejo más? ¡Cuéntanos!
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